Mordido por una serpiente durante el levantamiento del Inventario Forestal Nacional

A punto de perder su pie izquierdo estuvo uno de los miembros del equipo de investigadores del Instituto Sinchi durante el levantamiento del Inventario Forestal Nacional – IFN.
Doce dosis de suero antiofídico, 5 cirugías y 2 meses hospitalizado resumen la historia de Edwin Paqui Barbosa, indígena muinane de la comunidad de Villa Azul, ingeniero agro ecólogo e investigador del IFN.
Los resultados parciales del IFN se presentarán en junio, en el marco del VI Seminario de Bosques y los finales en diciembre de 2022

A punto de perder uno de sus pies Edwin Paqui Barbosa, ingeniero agro ecólogo, miembro indígena del equipo de investigadores que adelantaron el Inventario Forestal Nacional en el departamento del Vaupés recuerda como si fuera hoy esa mañana del 6 de octubre de 2018, cuando fue mordido por una serpiente en medio de la selva.
“Para llegar al lugar donde levantaríamos el conglomerado, tardamos cinco días, dos en lancha y tres a pie. Ese día empezamos la caminata desde el campamento muy temprano, ya nuestro equipo había realizado las mediciones de la zona norte de la parcela.

Eran aproximadamente las 10:45 de la mañana cuando empezábamos el occidente. Yo había puesto mi mochila en un palito y había pasado varias veces por ahí, pero no vi la culebra; en la tercera pasada, di un paso y cuando sentí fue la mordedura que traspasó la bota de mi pie izquierdo, la culebra corrió y de repente paró y me miró, esa imagen nunca se me borrará” así recuerda Edwin el suceso.

Igualmente, recuerda a sus 14 compañeros, desesperados, haciendo una camilla improvisada y un torniquete en su pierna, dándole remedios preparados con plantas medicinales como rubiáceas, mientras llegaba el teléfono satelital que estaba en el campamento para pedir ayuda a diferentes entidades. Estaban a cinco horas del campamento, y a cinco días de Mitú. 25 horas después llegó un helicóptero del ejército, que a pesar del claro en el caño donde los árboles eran pequeños y delgados, no pudo aterrizar. Uno de sus tripulantes, un militar entrenado, intrépidamente descendió por una cuerda que tenía una especie de ancla pesada en el extremo, descargó algunos alimentos y entre todos ataron a Edwin al cuerpo del militar para subirlo a la aeronave y trasladarlo al hospital de Mitú, centro médico más cercano.

En Mitú, con atención médica soportó el intenso dolor mientras se determinaba si era alérgico o no al suero antiofídico. Con el pie adormecido, hinchándose cada vez más, estuvo privado y no recuerda los días y las horas con exactitud que tuvo que esperar. Fue trasladado a Bogotá a la clínica La Colina donde lo atendieron por la ARL.
Edwin descansaba, se sentía bien y otra vez le atacaba el dolor y volvía a quedar privado. La valoración de los médicos no era para nada alentadora, pues podría perder el pie, ya que se determinó que la serpiente que lo atacó era una pudridora, de esas que su veneno va descomponiendo los tejidos aceleradamente. En la cuarta cirugía tuvieron que hacer una transfusión total de sangre que duró aproximadamente siete horas.
Posteriormente vinieron las cirugías de injertos de su propia piel que iban incrustando en la zona afectada. Poco a poco empezó la recuperación, fueron dos meses hospitalizado, combinando la medicina occidental con la tradicional, en medio de terapias que incluían ejercicios en bicicleta y los rezos de su padre, un médico tradicional muinane. Lentamente volvió a caminar. Una vez le dieron de alta, regresó a su territorio, para terminar su tratamiento a base de hierbas y plantas medicinales, con rezos y cuidados ancestrales como lo hacen en la comunidad de Villa Azul.
“Esa serpiente es muy brava, muchos no han podido sobrevivir a las picaduras de ‘bothrops’, aprendí mucho de serpientes, a conocerlas, pero principalmente a tenerles respeto, porque ya me había salvado de varias mordeduras” expresó el ingeniero agro ecólogo indígena.
Después de su recuperación ha vuelto a campo, le sigue gustando la botánica y la investigación con especies amazónicas, pero reconoce que tiene secuelas, principalmente sicológicas, ahora pisa con más cuidado, mirando el suelo permanentemente porque los nervios le hacen recordar ese fatídico día.
“En mi comunidad le hicimos un estudio a esa serpiente. Ahora cada vez que vamos a salir a campo, no pueden faltar los rezos de los abuelos que incluyen el humo del tabaco para que las serpientes no se arrimen” menciona Edwin, aduciendo que todos deberían hacer lo mismo cuando salen a campo.
Cuatro años después, Edwin muestra las cicatrices de su pierna y se siente orgulloso cuando escucha a Yolanda González, directora del IDEAM, indicar que en diciembre de 2022 se entregará el Inventario Forestal Nacional. Agradece mucho al Instituto Sinchi, al programa Visión Amazonía y a sus compañeros porque hoy está contando su historia como una anécdota más en su vida.

IFN
El capítulo de la Amazonía sobre el IFN avanza a pasos gigantes. Visión Amazonía financia el levantamiento de 430 de los 595 conglomerados. A través del IDEAM, se firmaron subacuerdo con los institutos Sinchi y Humboldt.
El subacuerdo con el Instituto Alexander von Humbolt ya se encuentra en liquidación pues terminaron con el levantamiento de la información del 100% de los conglomerados (55 conglomerados), y los resultados se encuentran en proceso de validación por parte de la Universidad Nacional sede Medellín. Por su parte, el subacuerdo con el Instituto Sinchi, presenta dos fases, la primera ya está al 100% (100 conglomerados) y de la segunda van 58 conglomerados de los 275 acordados. Se espera que en diciembre de 2022 se presenten los resultados históricos y de gran importancia para el manejo y uso de los bosques.

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