Así quedó el parque Nacional tras salida de indígenas emberás

En la noche de este jueves, el último grupo fue trasladado a La Florida.

Luego de 226 días, las 15 comunidades indígenas que se encontraban asentadas en el parque Nacional abandonaron el emblemático espacio capitalino.

Aunque inicialmente se pactó que la salida ocurriera antes del miércoles 11 de mayo, las condiciones climáticas y algunos desacuerdos entre los líderes de los 15 pueblos que componen las Autoridades Indígenas en Bakatá, retrasaron el proceso.(Lea además:‘Mi tío fue abusado y golpeado en la clínica Fray Bartolomé de las Casas’)

El panorama en la noche era atípico, teniendo en cuenta los casi 8 meses de ocupación. Muchos de los cambuches ya habían sido desmontados y en medio del vacío, fue posible observar la magnitud del daño: basuras, árboles destruidos y mobiliario público averiado.

Desde anoche funcionarios del Distrito empezaron a trabajar en la recuperación del espacio. La labor estará a cargo de la Unidad Administrativa de Servicios Públicos (Uaesp), el Jardín Botánico y la Secretaría de Gobierno. Los indígenas que se encontraban en el parque fueron reubicados en varios albergues temporales de la capital, a la espera del traslado definitivo a sus territorios ancestrales en Chocó y Risaralda. Está labor estará a cargo de la Unidad para las Víctimas, entidad que en un plazo no mayor a 25 días, a partir de la firma de los acuerdos, coordinará los retornos.(También:El río Bogotá vuelve a ser navegable para todos)

Una crisis de siete meses
El 29 de septiembre de 2021, 350 miembros de la comunidad emberá y de otros pueblos indígenas, se establecieron en el Parque Nacional luego de ser desalojados de las viviendas en las que permanecían desde abril.

Líderes de la comunidad le pidieron al Gobierno Nacional y al Distrito, garantías para su reubicación y una solución digna de vivienda para aquellos que no deseaban retornar a sus regiones en Chocó y Risaralda. Al no lograr llegar a un acuerdo y en medio de una fallida audiencia de recuperación del espacio público programada que tuvo lugar el 19 de octubre, dos funcionarios de la Secretaría de Gobierno resultaron heridos, lo que generó una crisis entre ambas partes.

Crisis que se ahondó el 18 de noviembre cuando el Distrito denunció explotación de menores emberás con fines económicos y señalaron que algunas personas estaban detrás de contratos. Líderes de las Autoridades Indígenas en Bakatá negaron las acusaciones y señalaron que sus necesidades básicas no estaban siendo atendidas. No obstante, un menor de edad falleció en el hospital San Ignacio de Bogotá, el 29 de noviembre de 2021, tras presentar quebrantos de salud durante varios días.

El 1o de diciembre del 2021 se realizó el primer retorno de indígenas a sus regiones. 423 personas regresaron a Risaralda con el apoyo de la Unidad para las Víctimas. Días más tarde, un juez de Bogotá falló a favor de las comunidades indígenas una acción de tutela interpuesta por el personero Julián Pinilla, que obligaba al Distrito a brindar “todas las medidas de atención y asistencia humanitaria integral en materia de salud, seguridad alimentaria y salubridad” y coordinar junto con el Gobierno Nacional la caracterización de los indígenas del parque Nacional.

El segundo retorno ocurrió el 20 de diciembre, cuando 490 miembros de la comunidad emberá que se encontraban asentados en la UPI del parque La Florida volvieron a Pueblo Rico y Mistrató, en el departamento de Risaralda.

En cumplimiento del fallo, la Secretaría de Gobierno ofreció cinco opciones de reubicación -tres coliseos, un edificio de la ERU y la UPI La Florida- a los indígenas, pero todas fueron rechazadas por los líderes de la comunidad, porque, según ellos, no cumplían con las condiciones mínimas para una vida digna.

El 25 de enero de 2022 ocurrió uno de los episodios más lamentables de la crisis. Ermilda Tunay Sintua, el bebé que esperaba y su pequeña hija Sara Camila García Tunay, murieron arrollados por el camión de Hildebrando Rivera Gantiva, quien fue linchado por un grupo emberás de la UPI La Florida.

Dos meses después, por fin, se pudo llevar a cabo la caracterización de los emberá, la cual arrojó que en el parque había 536 núcleos familiares y 1.585 personas, de las cuales, 747 eran de la comunidad emberá Katío y Chamí y 838, a otros pueblos indígenas. La Unidad para las Víctimas anunció la toma de intencionalidad para determinar quiénes deseaban volver a sus territorios, sin embargo, el trámite no se culminó.

No obstante, dicha cifra ha ido fluctuando con el paso de las semanas debido a que, según el Distrito, solo un porcentaje de las personas que ocuparon el parque pasan la noche allí. Las últimas cifras entregadas por la Secretaría de Gobierno dan cuenta de más de 1.800 personas, de las cuales solo 400 pernoctaban en este espacio.

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